jueves, 23 de agosto de 2012

MIL AÑOS


CÓMO SERÁ ESO DE CUMPLIR LOS MIL AÑOS, UN CHISTE O UNA VERDAD.
AQUÍ EL INICIO DE TAN ESPELUZNANTE AVENTURA...

Capitulo 1

Mil años y la vida es un instante

Tengo novecientos noventa y nueve años (999). “Cachi mil” es un viejísimo chiste local que aún me causa alegría, y puedo dedcir que la vida es un instante, un abrir y cerrar de ojos así he llegado a la conclusión (ahora alguien lo ha podido comprobar, por alguna extraña razón he sido el elegido para vivirlo en carne propia), de lo poco preparados que desde siempre nos hemos encontrado  para entender el tiempo. Es tan rápido o lento como lo es un minuto, un día, un mes, un año, diez años, cien años, mil años y no sé más.
Soy capaz de recordar tantas cosas de tantos años que he llegado a pensar que eso es mi vida, un recuerdo. Como la de todos, y es así como le damos valor. ¿Qué he vivido, cómo lo he vivido, para qué lo he vivido? Es una madeja de historias sin final, a pesar de que los otros actores de las historias hayan sido absorbidos por el paso del mismo tiempo. ¿Rápido, lento, lejano, cercano?
Veo al tiempo como un segundo que inevitablemente tendrá como fin último el perderse entre el mar de recuerdos, y cuando éste sea traído a la mente no será más que un instante de alegría o melancolía, el cual intentaremos regresar a la vida con partes sin el sentido exacto con el cual ocurrió. Serán algunas partes del pasado las que se darán a la tarea de crear una mezcla amorfa, pero con ésta nos sentiremos más que a gusto. Y es así como un segundo nos sirve para poder recordar una sola cosa o miles de estas, lo demás es ficción.
Para comprenderlo de ésta manera, primero tuve que comprender lo que entendemos por tiempo los humanos. Largas y nutridas discusiones tuve con los grandes filósofos de tiempos pasados, científicos y demás superdotados cerebros del planeta. Pero llegué a encontrar mi propia definición, la cual no agradó a muchos, pero así la veo yo.

jueves, 16 de agosto de 2012

HOLA / ADIÓS


Cuento de mi libro El Diario de una Cebra

Los que ya se fueron deberían deambular entre nosotros, arrancarnos suspiros y lágrimas.
Los que ya se fueron deberían estar de pie junto a nosotros y maltratarnos con lejanos recuerdos, obligarnos a llorar mientras reímos… a pedir perdón por todo…
Los que ya se fueron deberían tener la facultad de gritarnos todo el día, de hablarnos sin parar hasta la locura… cantarnos viejas canciones que nos lleven por los oscuros caminos del pasado…
Los que ya se fueron deberían informarnos lo que en el futuro nos espera… lo saben y lo sé…
Los que ya se fueron deberían ser los guerreros que nos protejan de la maldad de los Hombres infames, llevarnos por el camino en el cual nuestros pasos no se junten con los de ellos… ser el escudo ante las balas, la indiferencia, el robo, la desigualdad… ser un remedio para esta pobreza… un tanque de guerra que vuelva a culturizarnos, un bombardero de paz que irrigue las ideas creativas de nuestras tierras…
Los que ya se fueron, deberían hacer bulto en las cabezas estúpidas de los estúpidos gobernantes, robarles el sueño y crear consciencia en ellos…
Los que ya se fueron, deberían decir “Hola” cuando lleguemos a su encuentro y nos hagan saber que esa reunión será eterna… y jamás tengan que decir “Adiós”…
Alejandro Ledesma.
24042011.